jueves, 29 de marzo de 2012

La loca y el relato del crimen

La loca y el relato del crimen es un cuento de Piglia que, aunque corto, no es fácil de entender. Por eso,voy a hacer un pequeño resumen antes de analizarlo, que es lo que me interesa.

Se divide en dos capítulos. En el primero, a grandes rasgos, se nos relata cómo un hombre gordo llamado Almada llega a la entrada de un bloque de viviendas, parece que con intención de asesinar a una prostituta llamada Larry. En la puerta se encuentra a una mendiga loca (la loca del título), que se llama Angélica Echevarne Inés pero le dicen Anahí, y le da mil pesos por besarle los pies. Después de esto se cambia la perspectiva. Antúnez, el hombre que vive con Larry, llega al departamento que comparten y encuentra que Larry no está, que le ha dejado un mensaje con rouge (carmín) en el espejo: Almada ha ido a buscarla y Antúnez debería esconderse. Resumiendo, tenemos cuatro personajes: el gordo Almada, Antúnez, Larry y Anahí. La historia se re-resumiría de la siguiente manera: Almada va al departamento de Larry y no sabemos qué hace con ella pero ésta desaparece. Luego llega Antúnez y se encuentra con el panorama que describí antes. Anahí, por ahora, no es más que alguien con quien Almada se cruza.

El segundo capítulo empieza en otro lugar y en otro tiempo. Un periodista de bibliográficas, Emilio Renzi (alter ego de Piglia, dicen) tiene que sustituir al que hace las crónicas de crímenes. Han asesinado a una puta llamada Larry. Resumiendo mucho, Renzi va a la escena del crimen, habla con Anahí, graba lo que dice, vuelve al periódico. Resulta que se han llevado detenido a Antúnez, quien afirma que el asesino es el gordo Almada. A Renzi le interesa la lingüística, y analizando el relato inconexo de la loca descubre, tras aplicar unos patrones del discurso psicótico, que ella ha sido testigo del crimen. Su "declaración", rescatada de entre sus balbuceos, es
El hombre gordo la esperaba en el zaguán y no me vio y le habló de dinero y brilló esa mano que la hizo morir.
El jefe del periódico, el señor Luna, le escucha y admira su descubrimiento, pero desde luego se niega en rotundo a publicarlo. Le dice que si lo hace, está fuera del diario. Entonces Renzi se acerca a su máquina de escribir con intención de enviar una carta al juez o a la policía. En este momento yo, como lector, pensé que Renzi se amilanaría y comenzaría a escribir una mentira, lo cual ya habría hecho de éste un relato bonito y curioso que sería una suerte de contrafactum a las novelas policiales, etc., etc., pero lo que hace Piglia va mucho, mucho más allá. Renzi se sienta a la máquina de escribir y comienza a escribir unas palabras que nos recuerdan a algo: Renzi está escribiendo las primeras palabras del cuento que hemos leído (sensación).

Entonces nos preguntamos, ¿qué ha hecho Piglia? ¿Ha ido un paso más lejos o más cerca o hacia un lado de Continuidad de los parques? Desde luego, la técnica no es la misma, pues en el relato de Cortázar es totalmente esencial el hecho de que si seguimos iterando, es decir, si imaginamos una y otra vez el bucle, al ser el protagonista un lector y al estar nosotros, por fuerza, leyendo, al final nos planteamos que quizás nos vayan a asesinar, es decir, la ficción escapa a sí misma.

Aquí hay otro bucle, pero en un nivel plano, digamos, por mucho que demos vueltas en su interior siempre vamos a estar en el mismo nivel de significación. Leemos la historia de Renzi, leemos su conversación con el jefe, y así hasta el infinito.


Perdón por lo cutre del esquema. Los puntos verdes son el comienzo del cuento, y los rojos el final, cuando el asesino va a por el lector. Arriba del todo, en el nivel n, estaríamos nosotros como lectores reales, claro que uno se pregunta (en eso consiste el cuento) si la recursión no continuaría por encima del nivel n, si no será que alguien nos está leyendo, que van a matarnos por la espalda. Se puede decir que el asesinato del lector de cada nivel es una metáfora de la muerte de ese nivel de significación para pasar al siguiente, es decir, que en los puntos rojos no sólo mueren los lectores sino también las realidades. El caso de La loca y el relato del crimen es bastante más sencillo...

...o al menos lo parece, pero hay que hacer varios apuntes que desvelarán por qué este relato es tan interesante.
1. El lector comienza recibiendo el relato como una verdad, pero al final uno se da cuenta de que todo el primer capítulo lo ha escrito uno de los personajes, es decir, que todo lo que nos narran no tiene por qué haber pasado. Esto dificulta sumamente la comprensión en un primer acercamiento, pero rápidamente se puede asimilar. ¿Qué logra Piglia al crear esta suerte de caja china? En mi opinión, algo extremadamente importante: poner en evidencia el carácter ficcional de la literatura, su condición de fundadora de mitos, al crear literatura dentro de la literatura. Es decir, genera un universo literario dentro de un universo literario que en primera instancia nos creemos a pies juntillas pero que luego nos damos cuenta de que debemos rechazar como una mentira o simplemente como una verdad posible. Entonces, si la literatura está contenida en la realidad (que en el fondo no es sino el relato de sí misma), ¿por qué es capaz de fundar un mito? ¿Por qué no descreemos automáticamente de la literatura? (¿Por qué no descreemos también de la realidad?)
2. El escritor se pone a contar una historia sólo cuando por fin descubre que no puede contar la verdad, es decir, la escritura no es más que una forma de mentir para intentar acceder a la verdad cuando descubrimos que nos es imposible contarla por otros medios. Renzi se siente totalmente impotente para contar lo que sabe, porque no se lo permiten en este caso, pero la razón no importa. De todos modos, no hace falta recurrir a "lo inefable", cualquier hecho por cotidiano que sea es imposible de narrar mediante palabras llanas. Es más, me atrevería a decir que la única forma de narrar un hecho real sin perder información es ese mismo hecho real, como cuando Borges nos hablaba de los mapas que acabaron por convertirse en la realidad que pretendían representar. Entonces es cuando acordamos con el lector que recurriremos a la literatura. No contaremos la verdad, pero ambos sabremos que el discurso que media entre nosotros es falso. Sin embargo, por medio de símbolos quizás él pueda llegar a intuir lo mismo que nosotros queremos decirle; la "verdad" a través de la mentira. Esto último, desde luego, es un devaneo mío, se sale completamente de la lectura del cuento. En fin, por resumir mi propia idea (hasta qué punto hemos llegado), una lectura posible sería que Piglia cree que la literatura nace en la impotencia de narrar la realidad (recordemos Respiración artificial y su ¿cómo narrar los hechos reales?).

Fuera de estas dos ideas, la de que la realidad puede ser vista como un relato (no olvidemos que Piglia es historiador y supongo que eso le aportará una perspectiva bastante lejana del presente) y la que acabo de expresar, no tengo nada más que añadir.

9 comentarios:

  1. Crimen más literatura, igual a filosofía.

    Y, como quería que resultase placentera la única cosa que nos sacude con violencia, o sea, el estremecimiento metafísico, sólo podía escoger el más metafísico y filosófico de los modelos de intriga: la novela policiaca.
    ECO, Umberto, Apostillas a El Nombre De La Rosa, Barcelona, Editorial Lumen, 1984, p. 57.

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  2. En que tiempo y lugar estaba el cuento?

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    1. Tiempo: Tu Gfa
      Lugar: Mi Verga.

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  3. oye, una duda existencial, anahi, le besa los pies o... le tira la goma ?

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    1. se somete a hacerle una felacion

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  4. que significa la primera y ultima oracion?

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  5. significa que le hace un oral o lo masturba.

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  6. ¿me puedes nombrar a todos los personajes e ideas claves de ellos?

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  7. ¿me puede analizar (a lo largo del cuento) de manera completa el personaje de Anahí?

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